A toda velocidad… NASCAR

Esta nota está escrita desde el 19 de noviembre de 2017, casi un año después es que se publica porque hace unas semanas retomamos este blog y lo estamos poniendo al día. 

Hace unos meses me tocó vincularme con un proyecto de la NASCAR para ayudar a darle forma y plantear algunas ideas. Una de las principales motivaciones era la participación del mexicano Daniel Suárez. Surgió la posibilidad de asistir a una carrera y aunque la opción estaba guindando de un hilo la hicimos realidad.

Desde siempre me han encantado los carros de carrera. Recuerdo incluso haberme despertado de “madrugada” para ver las transmisiones de la Fórmula1 por Televen narradas por Burguer y César Becerra.

Algún día quisiera poder ser yo la que esté en un volante, así sea por ½ vuelta.

Hoy (19 de noviembre de 2017) entre gradas, luces, papelillo, motores, cauchos y mucha velocidad estuve en mi primera carrea NASCAR, nada más y nada menos que a la Championship Monster Energy Cup en el Homestead Miami Speedway. Una #AnaAventura increíble, llena de adrenalina, que recomiendo hacer al que pueda. Es una “gringada” que hay que vivir.

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Fue una pauta de Mi Mundo Motor para Mundo Hispánico protagonizada por Miguel Martínez y Alfredo Suárez; conmigo como cheerleader. Estaré siempre agradecida por haber podido ver todo el proceso desde todos los ángulos posibles (en algunas fotos hasta pareciera que me metí en la pista).

La cantidad de personas que asisten, los medios que cubren el evento, los patrocinantes, el banquete de marcas y los equipos de alto desempeño que acompañan a los corredores, son un despliegue impresionante que no existen en todos los países del mundo. Es un deporte de alto nivel, que involucra altas sumas de dinero y una megaproducción que podríamos decir es un digno ejemplo de lo que es Estados Unidos.

Agradeceré por siempre esta vivencia que recordaré  y espero se repita.
Gracias María Alejandra, Liah, Alfredo y Miguel. Gracias Mundo Hispánico.

Espero pronto poder escribir algo sobre la F1.

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*Al natural* ¿nos sentimos cómodos?

* Este post lo publiqué hace 1 semana en mi Instagram. Como me trajo cosas buenas, decidicí publicarlo en Faceboo ayer, y ahora que ha nacido thamarana.COM decido publicarlo aquí. Como una especie de oda a esta yo renovada. Todo empezó con esta foto “al natural” que les confieso aquí, a mis privilegiados lectores, la hice para enviársela a un chico. “Qué atrevimiento, ¿así al natural?” -dirán algun@s”.

A veces (tal vez muchas más de las debidas) nos cuesta aceptarnos así al natural.
Sobre todo si venimos de un país donde los estereotipos de belleza están adornados con mucho maquillaje, silicón y todo tipo de ‘agregados’💄.

Yo por años me había menospreciado, sin darme cuenta no me quería mucho 😷… Han sido meses de trabajo emocional y psicológico, con un bombardeo grande de oración, distintas terapias, declaraciones, visiones, deseos… un trabajo continuo (que aún sigue) que se ha hecho parte de mi cotidianidad 🙃.

GRACIAS TOTALES @mia_astral tu libro relaciones y tus posts diarios, a Lissy Guerrero y Soraya Affigne por traerme el CRP, gracias @adelgaza20 @getfitwjessica @ale180grados @killadamente @coachandreina (cuentas de IG) por ser de inspiración digital constante, gracias Amparo Jaramillo por tu libro, gracias Nely Galán por tu libro, conferencia y movimiento; gracias @reyesoctavio por llegar a mi vida y a Giovanna Alejandra por traerte, gracias a mis coach’s Vickmar Martinez y @annefgrizzle y a la Tía Luisa, QEPD.

Gracias a todos los que han sido mis terapeutas de una u otra forma, en especial a aquellos que me han dicho que soy Bella 💁‍♀️.

Creo que somos creación perfecta De Dios, que somos hermos@s cada una como somos, y que en la medida que conectamos con lo que somos internamente, nos conocemos más DE VERDAD, nos aceptamos y AMAMOS, todo fluye.

Como hablaba por DM con @ladescaradaruby todos los cuerpos son de Bikini 👙, solo que a veces nos cuesta creérnoslo cuando tenemos unos kilos de más, las estrías son más que en otras o el cabello es “malo”.

Inmigrar me cambió la vida, como a todos, pero agradezco inmensamente estarme reencontrando conmigo misma en este camino de aventuras desconocidas.
AMO LA VIDA.
AMO MI CUERPO.
LOS AMO! ❤️.
¡Que Dios los bendiga!

Y USTEDES ¿CÓMO SE SIENTEN AL NATURAL?.

Espero sus comentarios.

Anabel Navarro Camero @Thamarana

¡Dale, HAZLO! | Anabel Navarro blog

Tenía días pensando en retomar mi blog, inspirada por varias personas, algunas amigas. No encontraba cómo,  cuándo ni sobre qué escribir. Pero entonces yo misma me dije la frase ¡Dale, HAZLO! Y surgió  este momento emocional, por la partida de un familiar que una vez más me hizo reconectarme con las letras desde lo profundo.

“Los recuerdos son de agua, y a veces se nos salen por los ojos” leí y me hizo Click. Estos días han sido de nostalgias, añoranzas y recuerdos (y agradecimiento).

Con la partida del tío Luís este viernes la película de esta historia que he vivido desde que salí de Venezuela volvió a aparecer, se le agregaron escenas. Esta foto fue de mi último viaje a “la’ila” con mi papá y sería la última vez que vería a mi tío. Que Dios los tenga en su gloria.

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José Navarro (†) y Luis Navarro (†) . Los Robles, Isla de Margarita, 2013.

Esta foto es del 2013. Es la entrada de la casa de mi abuela Charo Ramos, en Los Robles, Margarita. Agradezco haber sido terca y haberlos “casi obligado” a dejarse tomar esta foto.

Se suman seres queridos a la lista de los que no despedí, a la lista de los que aunque regresara mañana mismo a mi amada Venezuela no veré. Yo desde esta esquina sigo intentando sumar esfuerzos para que este horror no se repita.

Han sido años de aprender mucho, de aprender el arte de emigrar, de trabajar internamente, de crecer espiritualmente, de agradecer como nunca, de valorar los momentos como jamás pensé la haría. Porque sí, la vida son momentos, y muchos nos los llevaremos sólo en el corazón, otros como este, quedarán también en fotos.

Te invito y me invito, cuando te provoque decir te quiero, decir te amo, cuando te provoque detenerte a tomar una Foto, probar una comida, abrazar a alguien, gritar, llorar, correr …¡Dale, HAZLO! la vida son esos momentos.

* Conclu del día: hay que agradecer y vivir cada momento. Como dice mi amigo Marc “vivir la vida la la la la la… la vida es una”.

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#vida #sunday #thankful #family #despedidas #venezuela #exilio
#nostalgia #domingo #papá #tío

Y PASARON 3 AÑOS

*Y PASARON 3 AÑOS*
Ayer desperté y pasé el día recordando que un 21 de mayo hace 3 años llegué a este grandioso país. Para muchos “El imperio”. Un país con oportunidades en cada esquina, en el que debes andar por la línea para evitarte problemas con la justicia, con los que cobran impuestos… con la policía. Nunca tuve “el sueño americano”, ni si quiera antes cuando hubo la oportunidad de venirme y vivir aquí lo quise, Europa me hacía más click en el corazón. Empujada o a elección, cumplo 3 años aquí. Y solo puedo agradecer.
3 años que parecen más, porque las AnaAventuras (como las bautizó una amiga) y aprendizajes han sido tantos… Ha sido un tiempo para ver con otra perspectiva lo que dejé atrás, para valorar mucho más nuestra cultura venezolana, la familia y los amigos, las raíces; el ímpetu de nuestra gente. Ha sido un tiempo para trabajar el perdón y alejar el odio, sin dejar de anhelar como nunca la justicia.
Mi mundo se ha ampliado, ha cambiado. Soy otra. Me siento más fuerte. Pero no niego que a veces veo hacia atrás y extraño a esa otra Anabel, la que estaba en Venezuela no por email, teléfono o redes sociales, sino allá, pisando la tierra donde (casi) todo al rededor es conocido, en la ciudad donde el Norte lo marca una imponente montaña verde.
Son tres años con varios momentos dignos de enmarcar en una foto, unos muy dolorosos que de hecho han sido uno por año: el primer año perdí irrecuperablemente mi pasaporte, confieso que me dolió en el estómago, pensé que sería lo más fuerte de emigrar, pero no; el segundo año perdí a mi papá, repentinamente y sin poder ir a despedirlo, como en las películas o las obras de teatro sobre el exilio, me pasó y eso si ha sido lo más duro y fuerte. Y este año, el tercero, perdí a mi abuelita. Sé que ahora tengo dos Ángeles más que van conmigo en mis aventuras. Los menciono porque son realidades, porque a todo el que emigra le puede pasar -pero solo el que lo vive sabe lo qué es-.
Hace tres años creía que mi vida tenía “estabilidad” porque vivía en mi casa, trabajaba en mi profesión, veía con frecuencia a mis amigos… aunque estuviese en la ciudad con más alto índice delictivo del mundo, ahora sé lo que es no tener casa, no saber dónde vas a dormir una noche (pero que algún ciudadano del mundo te extienda la mano y te rescate), pero estando en ciudades del “primer mundo”, en las que también ves escenas que te recuerdan el Caracaos.
Ahora valoro más trabajar en lo que me gusta, porque ahora sé lo que es limpiar mesas, vasos, cubiertos y platos ajenos -pero hacerlo como me enseñó mamá “muy bien” y hacerlo imaginando que es parte de una obra de teatro, que casa día es una nueva función de una temporada que pronto pasará-; también ahora sé
lo que es que te digan que no puedes trabajar más porque tu permiso de trabajo se venció. Pero ahora también sé lo que es amar a Dios en tierra ajena; este tiempo papá Dios me ha mostrado su amor y cuidado, sobre todo en las dificultades, de manera sorprendente.
A veces uno siente “no soy de aquí ni soy de allá”, pero ahora tengo más amigos de y en mucho países del mundo -esta nación está llena de inmigrantes de todos lados-. Pero además son varios los amigos que ya no están en Venezuela, sino que estamos regados, preguntándonos capciosos si algún día volveremos a reencontrarnos todos.
Ahora entiendo a los que en el exterior me decían “queremos hacer algo por Venezuela, dinos qué y cómo”, el remordimiento por estar lejos causa estragos en el estómago, sobre todo para los que trabajábamos por lograr cambios en Venezuela en distintas áreas. Este tiempo me ha servido para entender que desde lejos también se puede aportar a ese plan y mucho si de verdad se quiere. Y sigo, día a día tratando de aportar mi granito de arena, no solo siendo activista de teclado.
Son tres años de no respirar bombas lacrimógenas sino imaginar el olor por video, pero igual llorar. E igual sentir irritación no solo en la nariz sino en las entrañas al ver las imágenes de represión en mi Venezuela. Este tiempo he visto desde lejos a amigos caer presos políticos y solo algunos pocos ser liberados. Me fui hace 3 años pero sigo conectada intravenosamente a la tierra de mi infancia -por elección-.
Ahora se lo que es poder ir a hacer mercado a media noche, pero sentir remordimiento e impaciencia al pensar que los míos allá difícilmente consiguen lo básico para comer. Al menos a mí, me es inevitable recordar a diario que mi gente batalla diariamente para sobrevivir en un país en crisis, donde conseguir comida o medicinas, es una tarea, donde en muchas zonas el agua es invisible y La Luz parece estar de fiesta, a diario va y viene.
Han sido 3 años de pedir a diario que Dios bendiga a Venezuela, la llene de LUZ y PAZ y la libere porque a veces me pregunto ¿será que de verdad aún estamos esperando a Godot? Han sido 3 años de memorias que espero no queden en el silencio. 3 años de camino junto a gente increíble a los que no puedo decirles sino GRACIAS totales.
¡La lucha sigue!
💛💙❤️
Anabel Navarro Camero
(Si les parece útil compartir)